*Suena All alright de los Sigur Rós*
Gracias a todos. Por todo.
Ha sido un año que pareció cinco. Nos tocó de todo: lo bueno, lo complicado, las sorpresas, los retos. Pero como dice Nata: hoy son más altas que bajadas.
Ojalá se festejara de otra manera este primer año de aleteo. Con música en vivo, con los amigos cerca, con un collage de todo lo que hemos vivido, escrito, fotografiado.
Pero incluso sin festejo formal, hay algo que se celebra desde dentro: la certeza de que esto ya despegó.
Hace un año, aleteo era solo una idea. Un nombre que latía como un corazón recién formado. Una curiosidad insistente. Una pregunta sin forma todavía.
Y sin embargo, aquí estamos. No se trata de haber llegado lejos, sino de haber comenzado.
aleteo vive para sentir.
No nos mueve la perfección, sino la emoción. No queremos tener siempre la razón, queremos tener siempre el pulso. Ese temblorcito que sientes cuando algo te gusta tanto que necesitas compartirlo. Cuando algo te toca tan fuerte que lo conviertes en una historia.
Somos un medio, sí, pero también una comunidad.
Una red de ideas, miradas, sonidos, memorias.
En este primer año, el aleteo ha sido aleatorio, humano. A veces suave, pero siempre en movimiento.
Porque así nacen las cosas vivas: de manera imperfecta.
Como cuando un niño comienza a correr y no sabe si se va a caer.
Así ha sido este año.
Nos interesan los artistas, sí, pero también los fans.
Nos interesa el centro del escenario, pero también ese segundo antes de que alguien aplauda.
Somos lo que nos emociona. Lo que nos conmueve. Lo que no podemos dejar pasar sin contar.
Gracias por confiar. Gracias por crecer juntos.
Por cada mensaje, cada compartido, cada historia que se cruzó con la nuestra.
A veces es fácil olvidar que detrás de todo esto hay una persona escribiendo, editando, fotografiando, creyendo.
Pero en un momento, ya no seré solo yo.
La comunidad está creciendo.
Ya no es un monólogo, es una conversación.
Y esa era la intención desde el principio: crear un espacio para la conexión auténtica.
Una plataforma que no solo muestre lo que pasa, sino cómo se siente lo que pasa.
Me he equivocado varias veces en el trayecto.
He pedido disculpas cuando lo he visto necesario.
Otras veces no me he dado cuenta. Pero también en esos casos, he buscado acercarme.
Y si aún me falta hacerlo, lo digo ahora abiertamente: perdón.
Soy humano. Esto ha sido un proceso y lo seguirá siendo.
Respeto, agradecimiento y compromiso. Gracias a todos.
Gracias de corazón a quienes se han involucrado, a quienes han aportado, a quienes han dado más de sí.
Lo único que puedo adelantarles es esto: ya no quiero que aleteo sea solo yo.
He invertido mucho aquí. Tiempo, pasión, dinero.
No he recuperado nada aún. Pero esto lo hago con amor, con fe, con la certeza de que no se va a caer por ninguna razón.
aleteo no es un medio más. No es un club de amigos.
Es un proyecto con dirección. Con propósito.
Desde el inicio fui claro con todos: no hay dinero, pero sí hay visión.
No soy un empresario con millones. Pero quiero llegar ahí.
Y quiero llegar con otros pocos que compartan la intensidad, la obsesión y la mirada.
A lo largo de este año he formado un equipo distinto.
Mis fotógrafos favoritos siempre han sido los de aleteo.
El que no ha estado en esa afinidad de detalle, el que no se ha comprometido con el proyecto que estamos construyendo, hoy ya no está.
Porque el primero en exigirme soy yo.
Y si no estamos en la misma sintonía, gracias, pero aquí no era para ti.
El aleteo empezó siendo una idea.
Ahora es una forma de mirar.
Una forma de vivir.
Aleteo fue pensado como un equipo pequeño, fuerte, constante.
Gracias por haber sido parte de este primer año.
Gracias a los que han sido parte por su tiempo, su energía, su talento, su pasión.
Gracias a los que siguen.
aleteo hasta que me muera.
Y si todo sale como lo sueño… más allá también.
